1.11.12

3er. Aniversario del Centro de Jubilados y Pensionados "Villa Mayo" de Luis Guillon.


















El día 28 de Octubre de 2012 el Centro de Jubilados y Pensionados VILLA MAYO de la Ciudad de Luis Guillon, festejó su 3er. aniversario, en las instalaciones de la Sociedad de Fomento "Domingo Rodriguez". Asistí como invitado especial junto a mi esposa Susana, compartiendo con los integrantes de dichas instituciones de un excelente almuerzo y una muy agradable tarde, donde no faltó el baile y la torta acompañada del brindis de rigor. MUCHAS FELICIDADES GENTE Y GRACIAS!!!

31.7.12

PARA MÍ SU DESTINO ERA EL FÚTBOL, PERO NUNCA...

A continuación transcribo la historia de un vecino de la Ciudad de Luis Guillón, escrita por el Sr. Luis Alberto Climenti, en la que relata la pasión de su padre, Roberto "el púa" Climenti por el futbol.

Conozco alguien que sin ser famoso pudo trascender a la muerte. El hecho de escribir sobre él lo vuelve presente de alguna manera.
Ese alguien es quien me inculcó valores, trabajo, formas de vida, cómo hacer un asado y hasta formas calcadas impresas en la genética más profunda.
Hombre de pocas palabras. Me acuerdo que se levantaba muy temprano para ir a trabajar. Demasiado temprano para mi gusto. Un súper héroe.
Lo más parecido a Superman que conocí. Esa persona fue Roberto Climenti, mi viejo. ¿Quién más?
Herede su amor por el fútbol. Me dejo como herencia el ser hincha de La Academia de Avellaneda. Me acuerdo que le gustaba ver jugar al “Piojo” López por derecha, porque según él, cuando enganchaba hacia adentro llegando al arco le quedaba todo el panorama para definir con su mejor perfil. 
De fútbol sabia y mucho. Aun siendo de Racing se sentía más cercano a la forma Menottista de concebir el fútbol. Nunca entendí porque no se dedicó a ese deporte.
Cuentan los que saben que tenía un talento natural para jugarlo. Era bueno, muy bueno. Tenía potrero, le sobraba potrero. Te dabas cuenta por como caminaba la vida.
Nunca entendí porque no se dedico a jugar en un club de Primera. Quizá porque el fútbol en esa época no era lo que es hoy. ¿Le faltó suerte? No lo sé. Sigo sin entenderlo.
Jugó en el Temporal. Un club de fútbol de Luis Guillón. Cuentan que los clásicos barriales eran entre “El Temporal” y “El Real de Guillón”. Ese era el clásico en Guillón que apilaba gente hasta en los árboles. Muchos iban a verlo jugar al “Púa”; así le decían a mi viejo. También supo jugar en "El Porve".
Me hubiese encantado verlo jugar. Me hubiese encantado que le vaya bien con el fútbol. Me llamó siempre la atención, pero nunca lo vi jugar. Ni siquiera con tipos de su edad. Veo seguido a tipos grandes que se juntan a jugar un picado, pero a él no. Al menos eso me hubiese dado un indicio de su juego. Pero no lo vi. Nunca volvió a pegarle a la redonda. Quizá porque nunca hizo el luto de dejar a su novia. Dejo el fútbol y se separo de la pecosa, de la “caprichosa”, como dice Quique.
Nunca volvió a jugar. No sé porque fue. ¿Dolor? ¿Recuerdos? ¿Una lesión? Quien sabe… solo él lo sabrá.
Un día conocí a “Don Pocho”. Un personaje bastante conocido en el ambiente futbolero de Luis Guillón. Llevaba siempre saco y un sobrero clavado en la cabeza, como una marca. Llevaba ese sombrero todo el tiempo. Siempre. Mi papá me contaba de él. Hasta que un día lo conocí. Él era el primer fanático de Roberto. Don pocho era una especie de manager local que lo llevaba a probarse a equipos para que vean lo que era “Robertito” con la pelota. Un disfrute, según él.
Una vez lo llevo a probarse a Vélez. Cada vez que el Púa tocaba la pelota, Don Pocho seguía al entrenador que estaba viendo jugadores y le decía "miré, miré. Miré lo que hace ese pibe... Un fenómeno". Hasta que la persona de Vélez, cansada, le dijo que ya lo conocía, que ese pibe jugaba en el Porvenir y que le iban a pedir mucho por un pase.
No hace mucho tiempo pude conversar con Don Pocho. Lo cruce en la calle y le dije que yo era el hijo de Roberto Climenti. El viejo se emocionó mucho. Me contó, una vez más, que mi viejo era buenísimo "jugando a la pelota", que tenía el juego de Tévez, pero con una gambeta aun más atrevida. Se le llenaban los ojos de brillo al viejo cuando me hablaba. Quizá su mente le traía recuerdos de una gambeta, un enganche o algún gol.
Recurrentemente, cada vez que me cruzaba con alguien que había visto jugar a mi viejo  me decía lo mismo: “¿sabes cómo jugaba tu Papá? Un jugadorazo nene”.
Esa frase la escuche durante toda mi infancia y adolescencia. La misma frase, siempre, escuchada de diferentes personas.
Sin la redonda en los pies busco como ganarse la vida. Hizo de todo. Vendió diarios, trabajó en una fábrica de tanques, Correos y Telégrafos, panadero, chofer, ¡Hasta manejo el camión de Racing en Guillón!  Un camión que repartía carne con el dibujo del Turco García de un lado y de Diego Maradona del otro. Que genio…
Hizo de todo. Hasta Verdulero fue. Muchas veces no tuvo suerte. La mayoría de las veces no tuvo suerte.  Para mí su destino era el fútbol, pero por algo lo esquivó.
La situación económica y los vaivenes del país lo llevaron a recorrer lugares inciertos. La década del ´90 fue complicada para mucha gente y mi viejo no fue la
excepción. Hacia el final de esa década se descompenso y fue internado de urgencia en el Hospital de Monte Grande. Llegue hasta ese lugar pensando que era algo
sencillo, que a la noche estaríamos comiendo juntos en casa. Cuando llegue al hospital estaba acostado en una camilla en el pasillo. Ahí me di cuenta que la cosa estaba fulera. Que lo que tenía no era nada sencillo, pero igual pensé que iba a salir adelante. Me acerque a él, tome su mano y le dije al oído: “vamos viejo, que todavía nos falta ver a Racing Campeón…”, abrió sus ojos, me miró y se le cayó una lagrima como diciéndome “mirá que no sé si salgo de esta…”. Esa fue la última vez que vi a mi viejo con vida.
No pudieron hacer nada con él en el Hospital de Monte Grande, entonces, fue trasladado al Hospital Presidente Perón en Avellaneda. Ahí dejo su vida. Pudo ser cualquier otro Hospital, en cualquier otra ciudad. Pero no, el destino o él mismo quiso que su vida termine en Avellaneda un 31 de Octubre de 1997. Cerquita del estadio, en un Hospital que lleva el mismo nombre que el estadio de Racing.
Después de que los médicos nos informaron de su muerte, ya volviendo a casa, mi hermano soltó al aire “El se quiso morir acá, en Avellaneda."
Quizá este año, el Púa pueda jugar su mejor y último partido en el césped del cilindro. Si todo sale bien, vas a descansar en el estadio. ¡Vas a jugar en Racing viejo! Creo que es el mejor homenaje que se te puede dar, que descanses en el lugar amaste.
El lugar en el que mejor te supiste mover, una cancha de fútbol. Que descanses en la cancha de “tu” Racing, será un buen premio a tanto sacrificio. Cuando quiera sentirme cerca tuyo, voy a ir a la cancha.
Entiendo ahora el valor de la trascendencia. Después de tantos años uno puede vivir en sus hijos. Alguien puede escribir sobre quien ya no está. Esto, sin dudas, es trascender a la muerte.
Para mí tu destino era el fútbol, pero nunca te vi jugar. -Luis Alberto Climenti-


31.10.11

CHARLA SOBRE LA CIUDAD DE LUIS GUILLON

Invitado por estudiantes que realizan sus estudios de Bibliotecología en la Ciudad de La Plata, concurrí el Sábado 29 de Octubre a la Biblioteca Popular Florentino Ameghino a participar de la charla sobre Historia de la Ciudad de Luis Guillón, la misma estaba a cargo de la Sra. Eulogia Rodriguez, con quien compartimos junto a los presentes de nuestros conocimientos sobre la localidad. Una charla amena donde se tratarón diferentes aspectos de nuestra ciudad desde sus origenes.















































5.9.11

Canción a la Ciudad de Luis Guillón.

video
Canción escrita por nuestro vecino, el Sr Guillermo Furlong, a la Ciudad de Luis Guillón, donde narra algunas de sus vivencias en la localidad. En su contenido nombra a la Escuela número 8 "Hipólito Yrigoyen",al Arroyo Ortega, al aeródromo Siro Comi, entre otros y al Padre Mario Quadraccia de la Parroquia "La Anunciación".

15.5.11

Rotary Club de Luis Guillón - 31º Aniversario - 08-05-2011

El día 14 de Mayo, se festejó el 31º Aniversario del Rotary Club de Luis Guillón. Asistierón entre otros, el Sr Intendente del Partido de Esteban Echeverría Sr. Fernando Gray, autoridades del Rotary Club, miembros de los Clubes rotarios vecinos, Integrantes del Club de Leones de Monte Grande, Biblioteca Popular Florentino Ameghino, Jefe de la Comisaría de Luis Guillón Sr. Damián Lozano, Asociación Amigos de Luis Guillón y vecinos especialmente invitados. Durante el desarrollo del festejo se nombró miembro del Rotary Club de Luis Guillón al dicente y a su esposa Susana Adriana Chazarreta. El Sr. Martín Cáceres (Rotario fundador) en su calidad de padrino, me colocó el pin identificatorio de miembro del Rotary Club y el Sr Jorge Gauto Arévalo, Presidente del Rotary Club de Luis Guillón, me hizo entrega del diploma. A continuación la Sra. María Eva Becerra Pena, hizo lo propio con mi esposa Susana, además de entregarle un ramo de flores. La fiesta continuó su curso con la entrega de banderines y cuadros por parte de las instituciones presentes y a su vez con la entrega de menciones a algunos de los invitados, Participarón del Show musical, el Sr. Lalo Podestá y el Sr Rubén. El baile no se hizo esperar, mientras a lo largo de la velada se degustarón exquisitos platos preparados especialmente para el evento.